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Alzheimer

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Actualización al 2026

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva y la causa más frecuente de demencia en el mundo. Afecta la memoria, el pensamiento, el comportamiento y, con el tiempo, la autonomía para realizar actividades de la vida diaria.

En Chile, el Alzheimer es un problema de salud pública priorizado en el Plan Nacional de Demencias. Se estima que entre 180.000 y 220.000 personas viven con algún tipo de demencia, y el 60–70% corresponde a enfermedad de Alzheimer. Con el envejecimiento de la población chilena, se proyecta un aumento sostenido de casos en las próximas décadas.

Es importante distinguir el Alzheimer del olvido propio del envejecimiento: la pérdida de memoria asociada a la edad no compromete la funcionalidad de la persona, mientras que en el Alzheimer el deterioro cognitivo avanza hasta afectar las actividades cotidianas y generar dependencia progresiva de otros.

 En Clínica Universidad de los Andes, para el abordaje del Alzheimer contamos con el Centro de Neurociencias, el que está compuesto por neurólogos expertos en diversas patologías neurológicas, como las demencias y el Alzheimer. Combinan diagnóstico oportuno, planes terapéuticos personalizados y apoyo a familias y cuidadores.

¿Cuáles son las causas de la enfermedad de Alzheimer?

No se conoce con exactitud la causa de la enfermedad de Alzheimer. La teoría actual es que se produce por la acumulación de proteínas anormales a nivel cerebral —principalmente beta amiloide y tau—, las que impiden el correcto funcionamiento de las neuronas y su conexión entre ellas, además de producir muerte neuronal.

Por lo general, este daño comienza en el hipocampo de ambos hemisferios, el área cerebral encargada de la memoria, lo que explica por qué el primer síntoma suele ser el olvido de hechos recientes. A medida que la enfermedad avanza, el compromiso se extiende a otras áreas del cerebro y aparecen alteraciones del lenguaje, de la orientación y de la conducta.

Entre las posibles causas están:

  • Acumulación patológica de proteínas:
    • Beta-amiloide: forma placas extracelulares que alteran la comunicación neuronal.
    • Tau hiperfosforilada: forma ovillos neurofibrilares dentro de las neuronas.
  • Neuroinflamación y estrés oxidativo: contribuyen al daño y muerte neuronal.
  • Disfunción sináptica y pérdida de neuronas en regiones clave de la memoria (hipocampo) y la corteza cerebral.
  • Factores genéticos.
  • Factores vasculares y metabólicos: hipertensión, diabetes, dislipidemia y obesidad aumentan la vulnerabilidad cerebral.

¿Cuáles son los factores de riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer?

Existen factores de riesgo no modificables y otros sobre los cuales sí es posible actuar.

  • No modificables:
    • Edad avanzada (principal factor).
    • Historia familiar y genética.
    • Sexo femenino (mayor prevalencia, en parte por mayor longevidad).

¿Qué diferencia hay entre Alzheimer y demencia?

Son conceptos relacionados, pero no equivalentes:

  • Demencia: es un término general que describe un deterioro de las funciones cognitivas lo suficientemente importante como para comprometer la funcionalidad en las actividades cotidianas. Puede tener múltiples causas.
  • Alzheimer: es una enfermedad específica y la causa más frecuente de demencia. Otras causas son la demencia vascular, la demencia por cuerpos de Lewy y la demencia frontotemporal, entre otras.

En otras palabras, todas las personas con Alzheimer desarrollan demencia, pero no todas las demencias son causadas por Alzheimer.

¿Cuáles son los síntomas del Alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer suele comenzar con fallas de memoria reciente y dificultades para encontrar palabras, y progresa hacia un compromiso funcional que requiere apoyo de cuidadores y del sistema de salud.

El principal síntoma inicial es la pérdida de memoria de hechos recientes, mientras se conserva la capacidad de recordar eventos antiguos de la biografía personal. Con frecuencia, la persona no reconoce sus síntomas y tiende a minimizarlos.

  • Etapas iniciales (leve):
    • Olvidos frecuentes (citas, conversaciones, dónde dejó objetos).
    • Dificultad para encontrar palabras o seguir conversaciones.
    • Desorientación ocasional en lugares conocidos.
    • Disminución de iniciativa y cambios sutiles de personalidad.
  • Etapa intermedia (moderada):
    • Problemas para realizar tareas complejas (finanzas, medicación, cocinar).
    • Mayor desorientación temporal y espacial.
    • Repetición de preguntas, ideas o conductas.
    • Alteraciones conductuales: irritabilidad, ansiedad, apatía; en algunos casos, síntomas psicóticos (ilusiones, alucinaciones).
  • Etapa avanzada (severa):
    • Dependencia para actividades básicas (baño, vestido, alimentación).
    • Dificultad importante para comunicarse y reconocer a familiares.
    • Inmovilidad progresiva, disfagia, incontinencia.
  • Síntomas asociados:
    • Trastornos del sueño, depresión, apatía.
    • Delirio o agitación, especialmente al atardecer (síndrome vespertino).
    • Riesgo aumentado de caídas y desnutrición.

¿Cómo se diagnostica el Alzheimer?

El diagnóstico se basa principalmente en la evaluación clínica realizada por un especialista, que incluye:

  • Evaluación clínica integral:
    • Historia detallada con el aporte de un familiar o acompañante (cambios de memoria, conducta y funcionalidad).
    • Evaluación neuropsicológica, que mide de forma objetiva el rendimiento en memoria, lenguaje, atención, orientación y otras funciones cognitivas.
    • Exámenes de laboratorio para descartar causas que pueden causar deterioro cognitivo, como alteraciones tiroideas, déficit de vitaminas o trastornos metabólicos. Puede pedirse hemograma, perfil metabólico, función tiroidea, vitamina B12/folato, serologías según contexto.
  • Exámenes de Imágenes:
    • Resonancia magnética cerebral.
    • Tomografía computada (escáner) si la resonancia no está disponible o para descartar lesiones estructurales.
  • Diagnóstico diferencial:
    • Estudios complementarios en casos seleccionados, como PET cerebral o análisis de biomarcadores.

Un punto clave del diagnóstico es distinguir el Alzheimer de otras condiciones médicas y psiquiátricas que pueden cursar, e incluso debutar, con compromiso cognitivo, como los cuadros depresivos, los trastornos metabólicos o el déficit de vitaminas.

¿Se puede prevenir el Alzheimer?

No es posible prevenir la enfermedad por completo, pero sí reducir de manera importante el riesgo de desarrollarla o retrasar su aparición. Según la Organización Mundial de la Salud, hasta un 45% del riesgo de demencia se asocia a factores modificables.

Las medidas con mayor respaldo son:

  • Controlar la hipertensión, la diabetes y el colesterol elevado.
  • Mantener actividad física regular.
  • No fumar y reducir el consumo de alcohol.
  • Llevar una alimentación equilibrada, de estilo mediterráneo.
  • Mantener una vida social activa y evitar el aislamiento.
  • Estimular el cerebro con lectura, aprendizaje y actividades que exijan concentración.
  • Tratar oportunamente la pérdida auditiva.
  • Cuidar la salud mental y tratar la depresión.
  • Dormir adecuadamente.

La prevención no comienza en la tercera edad: la educación temprana, el control cardiovascular en la adultez y la participación social en la vejez actúan en distintos momentos de la vida y todos contribuyen a reducir el riesgo.

¿Qué tratamientos existen para el Alzheimer?

No existe cura actualmente; el objetivo es retrasar la progresión, controlar síntomas y mantener la calidad de vida. Algunas de las alternativas con que se cuenta para su manejo son:

  • Tratamientos farmacológicos:
    • Inhibidores de la colinesterasa (donepezilo, rivastigmina, galantamina): pueden mejorar síntomas cognitivos y funcionales en etapas leve a moderada.
    • Memantina: útil en etapas moderada a severa para conducta y funcionalidad.
    • Manejo de síntomas conductuales y psicológicos: antidepresivos para depresión/ansiedad; antipsicóticos atípicos solo si es imprescindible y por el menor tiempo posible, dada su perfil de riesgo en demencias.
    • Terapias modificadoras de la enfermedad: anticuerpos monoclonales antiamiloide han sido aprobados en algunos países y están en evaluación/implementación gradual. Su indicación requiere criterios estrictos, confirmación biomarcadora y evaluación de riesgos/beneficios en centros especializados.
  • Intervenciones no farmacológicas (pilares del manejo):
    • Estimulación cognitiva estructurada, terapia ocupacional y fonoaudiología.
    • Actividad física aeróbica y de fuerza 150 min/semana ajustada a la persona.
    • Higiene del sueño, rutinas predecibles y apoyos visuales.
    • Intervenciones para cuidadores: psicoeducación, entrenamiento en manejo de conductas, redes de apoyo y respiro.
    • Adecuaciones del entorno: seguridad en el hogar, señalética, reducción de riesgos de caídas.
  • Control integral de comorbilidades:
    • Hipertensión, diabetes, dislipidemia, salud auditiva y visual, dolor crónico, nutrición.
    • Revisión periódica de medicamentos potencialmente anticolinérgicos o sedativos.

¿Qué pronóstico tiene el Alzheimer?

Es progresivo. La velocidad varía entre personas. La atención integral, el control de comorbilidades y el soporte psicosocial mejoran la calidad de vida y pueden enlentecer el deterioro funcional

¿Qué especialidad evalúa la enfermedad de Alzheimer?

La evaluación y el manejo del Alzheimer está a cargo del neurólogo, quien realiza el estudio del deterioro cognitivo, define el diagnóstico e indica el tratamiento. Según el caso, puede trabajar en conjunto con neuropsicología, psiquiatría, geriatría, terapia ocupacional y kinesiología.

¿Dónde consultar?

Centro de Neurociencias

En Clínica Universidad de los Andes, el Centro de Neurociencias reúne a especialistas dedicados al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del sistema nervioso, con un enfoque integral que considera tanto al paciente como a su familia.

Neurología

Especialidad encargada del estudio y manejo de las enfermedades del cerebro, la médula espinal y los nervios periféricos, incluyendo el deterioro cognitivo y las demencias.

Centro de Adulto Mayor

Orientado a la atención integral de las personas mayores, considerando la prevención, el manejo de enfermedades crónicas y el acompañamiento en el envejecimiento.

Preguntas frecuentes sobre el Alzheimer

¿Cuál es la diferencia entre Alzheimer y otras demencias?

El Alzheimer es un tipo de demencia caracterizado por alteración temprana y prominente de la memoria episódica y del lenguaje, con atrofia temporomedial.

Otras demencias pueden iniciar con síntomas distintos:

    • Demencia vascular: más relacionada a eventos cerebrovasculares; enlentecimiento, cambios ejecutivos.
    • Demencia con cuerpos de Lewy: fluctuaciones cognitivas, alucinaciones visuales tempranas, parkinsonismo.
    • Demencia frontotemporal: cambios conductuales o afasia progresiva en edades más tempranas.

¿Cuándo consultar por sospecha de Alzheimer?

Si hay olvidos que interfieren con la vida diaria, desorientación en lugares conocidos, cambios conductuales persistentes, manejo difícil de finanzas/medicación.

La evaluación precoz permite descartar causas reversibles y planificar apoyos.

Señales de alarma que requieren atención médica inmediata

  • Inicio brusco de confusión, somnolencia marcada o declive acelerado (posible infección, deshidratación, evento vascular, efectos de fármacos).
  • Cambios conductuales severos con riesgo para sí mismo o terceros.
  • Caídas con compromiso neurológico, fiebre persistente o signos de deshidratación.

¿Qué puedo hacer como cuidador o familiar?

  • Educarse sobre la enfermedad, establecer rutinas, simplificar indicaciones y ambientar la casa de forma segura.
  • Practicar comunicación clara, validar emociones, evitar confrontaciones.
  • Cuidar al cuidador: redes de apoyo, respiro, autocuidado físico y mental.
  • Buscar orientación profesional para manejo de conductas desafiantes.

¿El Alzheimer afecta a personas jóvenes?

Existen formas de inicio temprano (<65 años), menos frecuentes. Suelen tener curso más rápido y mayor componente genético en algunos casos. Requieren evaluación especializada.

¿Qué medidas de seguridad en el hogar son recomendables?

Iluminación adecuada, retirar alfombras sueltas, instalar barras de apoyo en el baño, señalética en habitaciones, tener control de llaves, medicamentos y otros elementos potencialmente peligrosos, supervisión en la cocina y prevención de fugas (cerraduras seguras).

Consejos prácticos para el día a día con Alzheimer

  • Establecer rutinas simples y predecibles.
  • Descomponer tareas en pasos breves, uso de notas/recordatorios visuales.
  • Ejercicio regular y exposición a luz natural.
  • Actividades significativas: música, arte, jardinería, manualidades.
  • Reforzar la hidratación y alimentación balanceada; vigilar el peso.
  • Revisar periódicamente la seguridad del domicilio y planes de contingencia.

Equipo médico

Dr. Juan Pablo Cleary Wellmann

Neurología - Neurooftalmología y Demencia

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Dr. Ignacio González Alcalde

Neurología - Demencia - Déficit Atencional del Adulto - Cefalea

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Dra. Patricia Lillo Zurita

Neurología Adulto - Demencia

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Dra. Nicole Rogers Castillo

Neurología - Demencia

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Dra. Dominique Lister Cruzat

Neurología Adulto – Enfermedad Cerebrovascular

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Dr. Ronald Soto Arancibia

Neurología Adulto - Neurología Vascular - Neurorrehabilitación - Neurología Urgencia - Neurointensivo

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