La anemia se define como la disminución de la concentración de hemoglobina por debajo de unos límites considerados normales para un determinado grupo de individuos de la misma edad, sexo y condiciones medioambientales. Se objetiva además por la disminución de los glóbulos rojos en la sangre.
Hablamos de un síndrome anémico, cuya observación es frecuente en la práctica clínica y su aparición obedece a múltiples causas.
- Cansancio o fatigabilidad fácil
- Palidez cutánea y mucosa
- Cefalea
- Alteraciones del sueño
- Trastornos menstruales
- Taquicardia (palpitaciones)
- Dificultad respiratoria (disnea en distintos grados)
- Insuficiencia de producción de glóbulos rojos debida a un defecto en la respuesta de la médula ósea para producirlos. Es secundaria a insuficiencia renal crónica, algunas enfermedades reumáticas, en la aplasia medular que es una patología muy específica e infrecuente, y en los casos en que la médula ósea es infiltrada por células de diversos orígenes.
- Defecto en la maduración de los glóbulos rojos, es decir, hay una producción ineficaz en la médula ósea.
- Aumento de la destrucción o pérdida de los glóbulos rojos en la circulación periférica, ya sea lenta o velozmente. Esto va a depender del mecanismo fisiopatológico: hemorragias, rotura dentro de los vasos sanguíneos, por enfermedades inmunológicas y de causa hereditaria (falla estructural en la formación de la hemoglobina).
El tratamiento dependerá del tipo de anemia:
Tratamiento médico: según tipo de anemia, puede incluir aporte de nutrientes (fierro, folatos, Vit B), inmunoterapia, transfusiones, etc.