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El carcinoma basocelular es el tipo de cáncer de piel no melanoma más común y se origina en las células basales, que son las encargadas de renovar la piel. Es una enfermedad de crecimiento lento y, en la mayoría de los casos, no suele diseminarse a otras partes del cuerpo, aunque puede causar daño local si no se trata a tiempo.
Su incidencia ha aumentado en los últimos años debido a una mayor exposición solar. Afecta principalmente a personas de piel clara y mayores de 40 años, aunque puede aparecer en edades más tempranas.
En Clínica Universidad de los Andes, los especialistas cuentan con herramientas avanzadas, como la cirugía de Mohs, para lograr una extirpación precisa del tumor con la máxima conservación del tejido sano.
La principal causa del carcinoma basocelular es la exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV), ya sea del sol o de fuentes artificiales. Otras causas o factores asociados incluyen:
La acumulación de daño solar a lo largo de los años es el principal desencadenante, por lo que muchas lesiones aparecen en áreas expuestas como la cara, cuello y orejas.
El carcinoma basocelular puede manifestarse de varias maneras, según su tipo y localización. Los síntomas más comunes son:
La mayoría de las veces el paciente no experimenta dolor, lo que facilita que la lesión pase desapercibida. Por eso, es importante consultar al dermatólogo ante cualquier cambio sospechoso en la piel.
Los factores que aumentan el riesgo de padecer este tipo de cáncer incluyen:
Una vez identificado, el especialista define el tratamiento más adecuado según el tamaño, localización y profundidad del tumor. En lesiones que se encuentran en zonas donde es importante preservar la mayor cantidad posible de tejido sano, como la piel del rostro, el cuello, las orejas o las manos se suele recomendar la Cirugía de Mohs.
Es una técnica quirúrgica altamente especializada para extirpar el carcinoma basocelular con precisión microscópica. Se realiza por etapas, removiendo el tumor capa por capa y analizando inmediatamente cada muestra bajo el microscopio.
El procedimiento se destaca por dos objetivos:
Las principales características de la cirugía de Mohs son:
Por su precisión y control inmediato, es considerada actualmente el “estándar de oro” en el tratamiento quirúrgico de los cánceres cutáneos localizados.
Después del procedimiento, el médico indicará cuidados que favorecen la cicatrización y evitan complicaciones:
En la mayoría de los casos, la recuperación es rápida y con excelentes resultados funcionales y estéticos.
Aunque la exposición solar acumulada es el principal factor de riesgo, también existe una predisposición genética que puede favorecer su desarrollo, incluso en personas sin conductas de riesgo. Aunque, existen medidas efectivas de prevención:
La prevención y el diagnóstico precoz son claves para evitar que la lesión avance o cause deformaciones locales.
Sí. Aunque el tratamiento quirúrgico es muy efectivo, el carcinoma basocelular puede reaparecer si no se eliminan todas las células cancerosas o si el paciente mantiene exposición solar sin protección.
La detección temprana es fundamental para tratar el carcinoma basocelular de manera efectiva y con mínimos daños estéticos.
El carcinoma basocelular se trata por medio de la cirugía de Mohs que es realizada por dermatólogos con formación específica en cirugía micrográfica y oncología cutánea, en estrecha colaboración con un anatomopatólogo y un tecnólogo médico formado en el área. En casos seleccionados que requieren reconstrucciones de mayor complejidad o por su ubicación, el dermatólogo puede trabajar en conjunto con especialistas en cirugía de cabeza y cuello, cirugía plástica y reconstructiva u oculoplástica, con el objetivo de lograr el mejor resultado oncológico, funcional y estético posible.
Dermatología Oncológica
La Dermatología Oncológica es la subespecialidad dedicada a la prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento integral de los tumores cutáneos. Su objetivo es ofrecer una atención personalizada basada en la mejor evidencia científica, integrando técnicas avanzadas de diagnóstico y tratamiento, como la cirugía micrográfica de Mohs, cuando está indicada. Para el manejo de casos complejos, trabaja en estrecha colaboración con un equipo multidisciplinario que incluye especialistas en cirugía de cabeza y cuello, cirugía oncológica, dermatopatología, oncología médica, radioterapia y otras disciplinas, con el propósito de garantizar el mejor resultado oncológico, funcional y estético para cada paciente.
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