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Carcinoma espinocelular

Actualización al 2026

El carcinoma espinocelular es el segundo tipo más frecuente de cáncer de piel no melanoma, después del carcinoma basocelular. Se origina en las células escamosas (queratinocitos), que forman la capa superficial de la piel (epidermis). Aunque suele tener un crecimiento más rápido que el basocelular, su detección y tratamiento precoz permiten una curación completa en la mayoría de los casos.

Al igual que otros tumores cutáneos, su incidencia ha aumentado por la alta exposición solar de la población. Este tipo de cáncer puede desarrollarse tanto en piel normal como sobre heridas crónicas, quemaduras antiguas o lesiones precancerosas (queratosis actínicas).

En Clínica Universidad de los Andes, el tratamiento quirúrgico se planifica de manera individualizada según la localización, tamaño y características histológicas y de riesgo de cada tumor. En carcinomas espinocelulares bien diferenciados y adecuadamente seleccionados, la cirugía micrográfica de Mohs permite realizar un control preciso de los márgenes, procurando al mismo tiempo la máxima conservación de tejido sano. En tumores de alto o muy alto riesgo, el equipo médico evalúa la estrategia quirúrgica más apropiada de acuerdo con las características particulares de cada caso.

¿Cuáles son las causas del carcinoma espinocelular?

La causa principal del carcinoma espinocelular es la exposición prolongada a la radiación ultravioleta (UV) del sol. Esta daña el ADN de las células de la piel, generando mutaciones que pueden dar lugar a un crecimiento anormal. Otras causas y factores asociados incluyen:

  • Exposición solar sin protección, especialmente en zonas como cara, labios, orejas, cuello y manos.
  • Antecedentes de quemaduras solares graves en la infancia o adolescencia.
  • Uso de camas solares.
  • Presencia de lesiones precancerosas como la queratosis actínica.
  • Exposición a sustancias químicas como arsénico o alquitrán.
  • Inflamación crónica o úlceras que no cicatrizan.
  • Virus del papiloma humano (VPH), en especial en cánceres de piel en mucosas o genitales.
  • Inmunosupresión, como trasplantes de órganos o inmunodeficiencias.
  • Predisposición genética y antecedentes familiares de cáncer de piel. 

¿Cuáles son los síntomas del carcinoma espinocelular?

El carcinoma espinocelular puede tener diferentes apariencias, pero generalmente se presenta como una lesión visible en la piel que cambia progresivamente. Los síntomas más frecuentes son:

  • Aparición de una placa o nódulo rojizo y escamoso que puede crecer con el tiempo.
  • Lesión que sangra o forma costra fácilmente.
  • Herida o úlcera que no sana después de varias semanas.
  • Dolor leve o sensibilidad local.
  • En casos avanzados, puede causar inflamación o comprometer ganglios cercanos.

Estas lesiones se localizan con mayor frecuencia en áreas expuestas al sol, como la cara, labios, pabellones auriculares, cuero cabelludo, dorso de las manos y antebrazos.

¿Cuáles son los factores de riesgo del carcinoma espinocelular?

Los factores que aumentan la probabilidad de desarrollar carcinoma espinocelular son:

  • Exposición solar crónica y acumulada.
  • Edad avanzada.
  • Piel clara, cabello rubio o pelirrojo, y ojos claros.
  • Antecedentes de cáncer de piel o queratosis actínica.
  • Sistema inmunitario debilitado, especialmente en pacientes trasplantados o con enfermedades sistémicas.
  • Cicatrices antiguas, quemaduras o úlceras crónicas.
  • Tabaquismo, especialmente en lesiones ubicadas en los labios.
  • Predisposición genética y antecedentes familiares de cáncer de piel. 

¿Cómo se diagnostica el carcinoma espinocelular?

  1. Examen clínico: evaluación visual y física de la lesión.
  2. Dermatoscopia: permite observar estructuras microscópicas que ayudan a distinguir este tipo de cáncer de otras enfermedades de la piel.
  3. Biopsia cutánea: procedimiento fundamental que permite confirmar el diagnóstico, identificar el subtipo tumoral y determinar la profundidad de invasión.
  4. Estudios por imágenes: en tumores de mayor riesgo o cuando existe sospecha de extensión local o hacia los ganglios linfáticos, pueden solicitarse estudios como ecografía (ultrasonido), tomografía computarizada (TAC) o resonancia magnética (RM), según las características y localización de cada caso.

Una vez identificado, el especialista define el tratamiento más adecuado considerando el tamaño, localización, profundidad y características histológicas del tumor, además de otros factores que permiten establecer su nivel de riesgo.

En casos seleccionados, especialmente en tumores ubicados en zonas donde es importante preservar la mayor cantidad posible de tejido sano, como la piel del rostro, el cuello, las orejas o las manos, puede recomendarse la cirugía micrográfica de Mohs.

Los carcinomas espinocelulares de alto o muy alto riesgo pueden requerir estudios adicionales y una estrategia terapéutica específica. En estos casos, el paciente puede ser evaluado por un equipo multidisciplinario, con el objetivo de definir el tratamiento más adecuado según las características particulares del tumor y del paciente.

¿En qué consiste la cirugía de Mohs?

Es una técnica quirúrgica altamente especializada para extirpar el carcinoma basocelular con precisión microscópica. Se realiza por etapas, removiendo el tumor capa por capa y analizando inmediatamente cada muestra bajo el microscopio.

El procedimiento se destaca por dos objetivos:

  1. Eliminar completamente las células cancerosas.
  2. Conservar la mayor cantidad posible de tejido sano.

Las principales características de la cirugía de Mohs son:

  • Se realiza con anestesia local y de forma ambulatoria. En casos seleccionados puede requerir sedación o anestesia general
  • Cada capa extraída se examina en el laboratorio durante la intervención.
  • Si aún existen células cancerosas, se retira una capa adicional solo en esa zona específica.
  • Una vez confirmado que no quedan células malignas, se procede a la reconstrucción de la herida.

¿Qué ventajas tiene la cirugía de Mohs sobre otros tratamientos?

  • Alta tasa de curación: alcanza hasta un 99% de efectividad en carcinomas basocelulares primarios a 5 años y más del 94% a 5 años en casos recurrentes.
  • Preserva la mayor cantidad posible de piel sana: por el análisis microscópico capa por capa. Solo se remueve tejido donde es estrictamente necesario.
  • Menor probabilidad de recurrencia: gracias al control de márgenes horizontalizados durante el procedimiento, permite remover la extensión real del tumor.
  • Resultados estéticos superiores: especialmente importantes en zonas visibles como la piel del rostro, sin tener que remover piel sana innecesariamente.
  • Tratamiento ambulatorio y con anestesia local: sin hospitalización. En casos localmente avanzados podrá requerir sedación o anestesia general

 Por su precisión y control inmediato, es considerada actualmente el “estándar de oro” en el tratamiento quirúrgico de los cánceres cutáneos localizados.

¿Cómo se puede prevenir el carcinoma espinocelular?

Para prevenir el desarrollo del carcinoma espinocelular, se aconseja:

  • Usar bloqueador solar de FPS 50 o superior todos los días, incluso en invierno.
  • Evitar la exposición solar directa entre las 11:00 y las 16:00 horas.
  • Utilizar sombreros, anteojos y ropa protectora.
  • No usar camas solares.
  • Tratar de inmediato las lesiones precancerosas (queratosis actínica).
  • Realizar controles dermatológicos anuales o más frecuentes en pacientes de alto riesgo.

 La detección temprana y la prevención continua son claves para reducir el riesgo de aparición y recurrencia.

¿Cuándo consultar al médico?

Es fundamental consultar a un dermatólogo ante las siguientes señales:

  • Lesiones o heridas que no cicatrizan.
  • Placas o nódulos que cambian de tamaño o sangran.
  • Lesiones dolorosas o nuevas manchas ásperas y escamosas.
  • Cambios persistentes en cicatrices o quemaduras antiguas.

Un diagnóstico precoz garantiza tratamientos menos invasivos y mayores posibilidades de curación completa.

¿Qué especialista trata el carcinoma espinocelular?

El carcinoma espinocelular es tratado principalmente por especialistas con experiencia en oncología cutánea, quienes definen el manejo más adecuado de acuerdo con las características clínicas e histológicas, la localización y el nivel de riesgo de cada tumor.

Debido a que algunos carcinomas espinocelulares presentan riesgo de diseminación hacia los ganglios linfáticos o, en casos más avanzados, a otros órganos, los tumores de alto o muy alto riesgo pueden requerir un abordaje multidisciplinario y estudios complementarios para definir la mejor estrategia terapéutica.

La cirugía micrográfica de Mohs constituye una alternativa quirúrgica en casos seleccionados, particularmente cuando se requiere un control preciso de los márgenes y la máxima conservación posible de tejido sano. Esta técnica es realizada por dermatólogos con formación específica en cirugía micrográfica y oncología cutánea, en estrecha colaboración con un anatomopatólogo y un tecnólogo médico capacitado en el área.

Dependiendo de la localización, extensión y complejidad del tumor o de su reconstrucción, el dermatólogo oncólogo puede trabajar además en conjunto con especialistas en cirugía de cabeza y cuello, cirugía plástica y reconstructiva, cirugía oculoplástica y oncología médica, entre otras especialidades, con el objetivo de lograr el mejor resultado oncológico, funcional y estético posible.

¿Dónde lo tratamos?

Dermatología Oncológica

La Dermatología Oncológica es la subespecialidad dedicada a la prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento integral de los tumores cutáneos. Su objetivo es ofrecer una atención personalizada basada en la mejor evidencia científica, integrando técnicas avanzadas de diagnóstico y tratamiento, como la cirugía micrográfica de Mohs, cuando está indicada. Para el manejo de casos complejos, trabaja en estrecha colaboración con un equipo multidisciplinario que incluye especialistas en cirugía de cabeza y cuello, cirugía oncológica, dermatopatología, oncología médica, radioterapia y otras disciplinas, con el propósito de garantizar el mejor resultado oncológico, funcional y estético para cada paciente. 

Equipo médico

Dr. Claudio Escanilla Figueroa

Dermatología Oncológica - Cirugía Dermatológica - Cáncer de Piel - Cirugía Micrográfica de Mohs - Tumores cutáneos

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Dr. Andrés Figueroa Burdiles

Dermatología General - Cirugía Dermatológica - Cáncer de Piel - Cirugía Micrográfica de Mohs

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