Actualización al 2020
La influenza es una infección viral, que afecta el sistema respiratorio, principalmente el tracto respiratorio superior y los pulmones. A diferencia de un resfrío común, los síntomas de esta enfermedad pueden ser más intensos. Esta es una patología que puede tener pocos síntomas, pero en otras pueden existir complicaciones, e incluso puede provocar la muerte.
Quienes tienen mayor riesgo de padecerla son niños menores de cinco años, personas sobre los 65 años, mujeres embarazadas y mujeres hasta dos semanas después del parto. Además, quienes tienen un sistema inmune debilitado, los que sufren obesidad, pacientes con enfermedades crónicas como asma, EPOC o enfermedades renales, cardiacas, cáncer o diabetes.
La causa principal es la infección por los virus de la influenza tipo A y B, que circulan cada año con distintas variantes. Estos virus tienen la capacidad de mutar constantemente, lo que explica la necesidad de vacunarse de forma anual.
Las formas más comunes de transmisión son:
Los síntomas suelen aparecer entre uno a cuatro días después del contagio y son más intensos que los de un resfrío común:
En la mayoría de los casos, los síntomas duran entre 5 y 10 días y se resuelven sin complicaciones, aunque en personas vulnerables puede derivar en neumonía o insuficiencia respiratoria.
El diagnóstico comienza con una evaluación clínica, que considera la presentación de síntomas y el contexto epidemiológico. En algunos casos se utilizan exámenes para confirmar la infección:
¿Cuál es el tratamiento de la influenza?
El tratamiento tiene como objetivo aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. Las medidas comunes incluyen:
Con un manejo médico adecuado:
La vacunación anual es la estrategia más efectiva. Además, se aconseja:
El pronóstico suele ser muy favorable en pacientes sanos. Sin embargo, puede ser grave o incluso mortal en pacientes de alto riesgo cuando no se recibe tratamiento a tiempo. Las complicaciones más graves incluyen:
Con una atención médica oportuna y vacunación anual, la tasa de hospitalización y mortalidad en Chile ha disminuido de forma significativa.
El manejo está a cargo de los médicos broncopulmonares de adultos o pediátricos y, en algunos casos, el paciente también puede requerir la colaboración de otros profesionales como infectólogos de adultos y pediátricos.
Equipo que trabaja en el diagnóstico, tratamiento y seguimiento especializado de las enfermedades respiratorias, las cuales son uno de los principales motivos de consulta médica en Chile, especialmente en la temporada de mayor frío.
Especialidad que se dedica a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades producidas por agentes infecciosos de tipo viral, bacteriano, fúngico o parasitario. En esta especialidad se incluye el estudio y tratamiento de las enfermedades infecciosas adquiridas dentro y fuera del territorio nacional. También se realiza apoyo y consejería sobre el uso racional de antimicrobianos y el estudio y tratamiento de bacterias multirresistentes.
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