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Las mamas densas son aquellas cuyo tejido está compuesto principalmente por glándulas y tejido fibroso, más que por grasa. Esta condición no es una enfermedad, pero sí puede influir en la detección de lesiones mamarias en los exámenes como mamografía.
En Clínica Universidad de los Andes, los equipos de diagnóstico por imágenes consideran este aspecto al interpretar cada examen, ofreciendo controles individualizados y el uso de tecnologías complementarias en el caso de que sea necesario, como ecografía mamaria o resonancia magnética.
La densidad de las mamas se evalúa en la mamografía y se clasifica en cuatro categorías, según la proporción de tejido glandular y graso:
1. Mama casi enteramente grasa: baja densidad.
2. Mama con densidad dispersa: algunas áreas de tejido fibroglandular.
3. Mama heterogéneamente densa: varias áreas de tejido denso, lo que puede dificultar la detección de pequeños tumores.
4. Mama extremadamente densa: el tejido glandular predomina casi por completo, lo que puede ocultar lesiones.
La única manera de conocerlo es mediante una mamografía. En el informe radiológico, el especialista indicará el grado de densidad mamaria y, si corresponde, sugerirá controles anuales o estudios adicionales. No suele causar síntomas ni alteraciones al tacto.
Cuando las mamas son densas, el médico puede sugerir:
Sí. Tiende a disminuir con la edad o después de la menopausia, especialmente en mujeres que no usan tratamiento hormonal. También puede variar a lo largo del ciclo menstrual o con cambios en el peso.
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