Actualización al 2020
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que puede afectar todos los órganos y sistemas del cuerpo, pero más frecuentemente los pulmones. En niños es común la afectación de los ganglios linfáticos.
El manejo de esta infección requiere una terapia prolongada y supervisada con medicamentos antibacterianos específicos que no se pueden adquirir libremente en las farmacias. Si el tratamiento se cumple en su totalidad, se alcanza la curación de la enfermedad y consecuentemente se corta la transmisión a otras personas.
El equipo de Infectología de adultos y pediátricas se especializa en la prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades producidas por agentes infecciosos de tipo viral, bacteriano, fúngico o parasitario.
La clasificación depende de su actividad o de su localización. Los principales tipos son:
Algunos factores aumentan la posibilidad de contraer la infección o de que la enfermedad latente se reactive y progrese como enfermedad activa:
Los síntomas más característicos son generales e incluyen:
Sin embargo, los signos dependerán del órgano afectado, por ejemplo, tos persistente, dolor óseo, inflamación ganglionar o signos y síntomas neurológicos en los casos de meningitis.
El diagnóstico se obtiene mediante una combinación de estudios clínicos, radiológicos y microbiológicos. Los principales exámenes son:
El tratamiento está garantizado de forma gratuita a través del Programa Nacional de Control y Eliminación de la Tuberculosis del Ministerio de Salud, disponible en todos los establecimientos de salud pública y también en centros privados del país.
Consiste en la combinación de cuatro medicamentos antibacterianos durante los primeros dos meses, y posteriormente se continúa con dos de ellos. Durante todo el tratamiento, el paciente es controlado por un equipo médico y de enfermería que supervisa la adherencia, ajusta dosis y monitorea posibles efectos adversos de los fármacos.
El tratamiento busca erradicar la micobacteria del cuerpo, recuperar la función pulmonar, prevenir recaídas y evitar el contagio de personas sanas. Durante las primeras ocho semanas, los síntomas suelen mejorar notablemente, pero es fundamental no suspender los medicamentos antes del tiempo indicado. Con una adherencia correcta, la tasa de curación supera el 95 % en Chile.
Aunque la mayoría de las personas lo tolera bien, pueden presentarse algunos efectos adversos:
Es importante mantener controles médicos regulares para detectar y manejar a tiempo cualquier complicación.
La prevención se basa en tres pilares fundamentales:
Cuando el tratamiento se sigue adecuadamente, la tuberculosis tiene buen pronóstico y alta tasa de curación. El seguimiento posterior al alta incluye evaluaciones clínicas y exámenes de control para confirmar la erradicación total de la infección.
El infectólogo es el médico a cargo de dirigir y supervisar el tratamiento antituberculosis; adicionalmente vigila los posibles eventos adversos de los fármacos y brinda continuidad en el cuidado del enfermo y su familia.
Especialidad que se dedica a la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades producidas por agentes infecciosos de tipo viral, bacteriano, fúngico y parasitario. En esta especialidad se incluye el estudio y tratamiento de las enfermedades infecciosas adquiridas dentro y fuera del territorio nacional. También se realiza apoyo y consejería sobre el uso de vacunas, y el uso racional de antimicrobianos como parte del tratamiento de agentes infecciosos sensibles o multirresistentes.
Equipo dedicado al diagnóstico y tratamiento de enfermedades infecciosas bacterianas, virales, por hongos y parasitarias en pacientes pediátricos. Además, estudia los casos relacionados con el tratamiento de enfermedades infectocontagiosas que pueden ser adquiridas fuera del país.
Agenda tu consulta a través de WhatsApp