¿Cómo saber si tu hijo está creciendo dentro de lo esperado?
El crecimiento es un proceso continuo que está influido por múltiples factores, entre ellos la genética, la alimentación, el estado de salud y las hormonas. Por eso, no todos los niños de una misma edad tienen la misma estatura ni crecen exactamente al mismo ritmo. Lo importante es observar cómo evolucionan a lo largo del tiempo.
La Dra. Vivian Gallardo, endocrinóloga pediátrica de Clínica Universidad de los Andes, explica que para saber si un niño está creciendo adecuadamente no basta con mirar cuánto mide en un momento determinado. Lo más importante es evaluar su velocidad de crecimiento y cómo se va comportando su curva en el tiempo. “Una medición aislada nos entrega información, pero no nos permite saber cómo está creciendo un niño. Lo que realmente nos orienta es observar su evolución y la velocidad con que aumenta su talla”, señala la especialista.
Para evaluar el crecimiento, se consideran los siguientes aspectos:
- La talla y el peso.
- Su velocidad de crecimiento.
- La trayectoria que ha seguido en su curva de crecimiento.
- La talla de sus padres y sus antecedentes familiares.
- Su estado general de salud.
- Su etapa de desarrollo puberal.
- La presencia de otros síntomas o enfermedades.
¿Qué señales pueden indicar que un niño no está creciendo como debería?
Existen algunas situaciones que pueden llamar la atención de los padres o del pediatra y que justifican una evaluación. Por ejemplo:
- El niño crece más lentamente que antes.
- Deje de seguir la trayectoria que mantenía en su curva de crecimiento.
- Durante un período prolongado crece menos de lo esperado.
- Existe una diferencia importante entre su talla y la de otros niños de su edad, especialmente si se acompaña de una velocidad de crecimiento baja.
- Presenta otros síntomas o cambios en su estado general.
La genética tiene un papel importante en la estatura que alcanzará una persona. Por eso, al evaluar el crecimiento de un niño, también se consideran las características de su familia. “Hay niños que son bajos porque tienen una talla familiar baja, pero crecen de manera completamente normal”, explica la endocrinóloga pediátrica. Sin embargo, “si la velocidad de crecimiento disminuye o existe un cambio en la trayectoria habitual, es importante consultar, aunque otros miembros de la familia también sean de baja estatura”, advierte.
¿Qué relación tiene la hormona de crecimiento?
La hormona de crecimiento es producida por la hipófisis y cumple un papel fundamental en el crecimiento durante la infancia. Una alteración en la producción o acción de esta puede afectar la velocidad de crecimiento. Sin embargo, no todos los niños de talla baja tienen una deficiencia de hormona de crecimiento. La evaluación puede considerar la historia de crecimiento, los antecedentes familiares, el examen físico y, cuando corresponde, estudios específicos. “El objetivo no es solamente saber cuánto mide un niño, sino entender por qué está creciendo de esa manera y si necesita algún tipo de intervención”, señala la especialista.
¿Cuándo se indica la hormona del crecimiento?
El tratamiento con hormona de crecimiento está indicado cuando:
- Se demuestra qué hay deficiencia de esta hormona.
- El recién nacido es más pequeño en relación con su edad gestacional sin crecimiento compensatorio.
- En algunos síndromes específicos como Turner, Noonan, Prader-Willy, entre otros
- En talla baja idiopática cuando la talla baja es muy severa.
- Casos cuando el pronóstico de talla final (que es estimada por la radiografía de edad ósea) sea muy mala
Este tratamiento consiste en una inyección diaria subcutánea por tiempo prolongado, que habitualmente se utiliza hasta cuando el menor termine de crecer.
Los controles pediátricos son fundamentales para realizar un seguimiento adecuado del crecimiento durante la infancia. “Cada niño tiene su propio ritmo de crecimiento, pero conocer su trayectoria permite identificar oportunamente cuándo algo está cambiando”, concluye la Dra. Gallardo.
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