¿Cómo prevenir el Alzheimer? Hábitos que protegen la salud cerebral
Actualización septiembre 2026
No existe una fórmula que garantice evitar la enfermedad, pero la evidencia muestra que buena parte del riesgo depende de decisiones que se toman durante toda la vida.
Hasta un 45% del riesgo de desarrollar demencia se asocia a factores modificables, es decir, a condiciones y hábitos sobre los que sí es posible actuar. Así lo establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) en sus directrices sobre reducción del riesgo de deterioro cognitivo y demencia, publicadas en 2026.
La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia y representa entre el 60 y el 70% de los casos. A nivel mundial, más de 57 millones de personas viven con demencia y cada año se diagnostican cerca de 10 millones de casos nuevos. En Chile, se espera que para 2050 más de medio millón de personas padezcan esta enfermedad.
“La salud cerebral se construye durante toda la vida. Controlar adecuadamente los factores de riesgo cardiovascular, mantenerse físicamente activo, conservar vínculos sociales y consultar frente a problemas de audición son acciones que también forman parte de la prevención de la demencia”, señala la Dra. Nicole Rogers, neuróloga del Centro de Neurociencias de Clínica Universidad de los Andes.
La prevención no empieza a los 60
Uno de los cambios de enfoque más relevantes de las nuevas directrices de la OMS es el énfasis en que el riesgo de demencia no se juega solo en la tercera edad, sino que se construye desde etapas tempranas. La educación en cuanto a bienestar en la infancia, el control de la presión arterial en la adultez media y la participación social en la vejez actúan en momentos distintos, pero todos suman.
Esto explica por qué la prevención del Alzheimer no es una tarea que se activa cuando aparecen los primeros olvidos, sino una acumulación de decisiones a lo largo de décadas.
Hábitos que protegen la salud cerebral
Estas son las principales medidas recomendadas por la OMS para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia:
1. Mantenerse físicamente activo: La actividad física regular es una de las intervenciones con mayor respaldo. No requiere alto rendimiento: caminar, nadar o bailar de forma constante ya aporta beneficios.
2. Cuidar la salud cardiovascular y metabólica: Controlar la hipertensión, la diabetes y el colesterol elevado es clave. Lo que protege al corazón también protege al cerebro.
3. No fumar: El tabaquismo es un factor de riesgo modificable claramente identificado. Dejar de fumar reduce el riesgo a cualquier edad.
4. Reducir el consumo de alcohol: El consumo excesivo se asocia a mayor riesgo de deterioro cognitivo.
5. Alimentarse de forma saludable: Una dieta equilibrada, de estilo mediterráneo, con frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva, es la más recomendada.
6. Mantener una vida social activa: El aislamiento social es un factor de riesgo reconocido. Conservar vínculos, participar en actividades comunitarias y mantener conversaciones frecuentes protege la función cognitiva.
7. Estimular el cerebro: El entrenamiento y la estimulación cognitiva —leer, aprender algo nuevo, actividades que exijan concentración— forman parte de las recomendaciones.
8. Atender la pérdida auditiva: La OMS mantiene la audición como factor de riesgo modificable relevante y contempla el uso de audífonos cuando corresponde. El punto no es solo “oír más”, sino permitir que la persona siga comunicándose y participando socialmente.
9. Cuidar la salud mental: La depresión no tratada se asocia a mayor riesgo, por lo que su detección y manejo también forman parte de la prevención.
10. Reducir la exposición a la contaminación del aire: por primera vez la OMS recomienda explícitamente reducir esta exposición como medida de prevención del deterioro cognitivo.
Cuándo consultar
Prevenir es distinto de diagnosticar. Si aparecen olvidos que comprometen la funcionalidad diaria corresponde una evaluación médica. La Dra. Rogers explica que envejecer puede acompañarse de algunos cambios en la memoria, pero la pérdida progresiva de capacidades que comienza a interferir con la vida diaria no debe normalizarse. Si una persona empieza a tener dificultades que antes no presentaba, ya sea para recordar información reciente, orientarse, manejar sus actividades habituales o comunicarse, es recomendable evaluarlo.
“No se trata de alarmarse frente a cualquier olvido aislado. Lo relevante es identificar si existe un cambio respecto de cómo funcionaba habitualmente esa persona, si los episodios se vuelven frecuentes o si empiezan a comprometer su autonomía”, agrega la Dra. Rogers.
Preguntas frecuentes sobre la prevención del Alzheimer
¿Se puede prevenir el Alzheimer? No se puede garantizar su prevención, pero sí reducir el riesgo. Según la OMS, hasta un 45% del riesgo de demencia se asocia a factores modificables sobre los que es posible actuar.
¿Cuáles son los hábitos que más protegen el cerebro? Actividad física regular, control de hipertensión, diabetes y colesterol, no fumar, moderar el alcohol, alimentación saludable, vida social activa, estimulación cognitiva y atención de la pérdida auditiva.
¿A qué edad hay que empezar a prevenir el Alzheimer? Desde etapas tempranas de la vida. Las directrices de la OMS adoptan una perspectiva de curso de vida: la educación en la infancia, el control cardiovascular en la adultez y la participación social en la vejez influyen en momentos distintos.
¿Qué pasa si ya tengo antecedentes familiares de Alzheimer? Tener antecedentes familiares no determina que la enfermedad aparecerá. Los factores modificables siguen siendo relevantes, por lo que las mismas recomendaciones aplican.
Profesionales que participaron en esta nota
