Clínica Universidad de los Andes / Noticia

VPH y cáncer cervicouterino: el más prevenible si se detecta a tiempo

El virus papiloma humano es la principal causa de esta enfermedad oncológica. Un chequeo oportuno permite detectarlo precozmente e incluso evitar su desarrollo.
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El cáncer cervicouterino sigue siendo una preocupación relevante en la salud femenina, pero también es uno de los pocos cánceres que se puede prevenir de forma efectiva. La clave está en la detección precoz del virus papiloma humano (VPH) y en el seguimiento adecuado de las pacientes en riesgo.

Se estima que el VPH está presente en el 80% de la población sexualmente activa. En la mayoría de los casos no produce síntomas ni consecuencias, pero cuando la infección persiste puede generar lesiones precancerosas que, con los años, evolucionan a cáncer cervicouterino.

El  Dr. Rafael Jensen, ginecólogo oncólogo del Programa Pre-Cervicouterino de Clínica Universidad de los Andes, advierte que la vigilancia es fundamental: “si bien la mayoría de las veces la infección es asintomática y sin repercusiones, cuando esta persiste en el cuello del útero, puede desarrollar lesiones (NIE) y cáncer cervicouterino. Por eso, el control ginecológico periódico sigue siendo la herramienta más importante para detectar a tiempo cualquier alteración”.

El especialista agrega, además, que se trata de un cáncer que da síntomas difíciles de manejar, cuyo tratamiento puede dejar secuelas importantes y que es causa de muerte en mujeres jóvenes. “Sin embargo, es un cáncer que se puede y debe prevenir”, asegura.

Papanicolau y PCR para VPH: detectar antes de que aparezcan las lesiones

Durante años, el Papanicolau fue el examen estándar de pesquisa. Hoy existe una alternativa más sensible: la prueba de PCR para virus papiloma humano. Ambos exámenes se realizan de forma similar y duran pocos minutos.

Según explica el Dr. Jensen, el PCR es una técnica más precisa porque se adelanta en el proceso de la enfermedad. Permite pesquisar la presencia del virus incluso antes de que aparezcan las lesiones precancerosas. De esta forma, es posible identificar a las mujeres con mayor riesgo y realizar un seguimiento más estrecho, lo que abre una ventana clave para intervenir precozmente.

Se recomienda, principalmente, a mujeres mayores de 30 años, ya que en las más jóvenes diagnostica muchas infecciones transitorias que no son relevantes. Por eso, entre los 25 y 30 años es preferible tomar el Papanicolau (PAP).

El Papanicolau debe repetirse una vez al año, mientras que el PCR para VPH puede repetirse cada 3 a 5 años, según indicación médica.

 

Vacunación: otra herramienta clave

La vacuna contra el VPH forma parte del Programa Nacional de Inmunización y ha demostrado ser altamente efectiva para prevenir lesiones cervicales precancerosas. Está dirigida a niñas y niños antes del inicio de la actividad sexual. Se aplica a esta edad porque es cuando se logra una mejor respuesta inmunológica. Pero las mujeres jóvenes que no se vacunaron antes también pueden beneficiarse de hacerlo, incluso si ya han comenzado su vida sexual. De hecho, la vacuna previene, al menos, la mitad de los casos de cáncer cervicouterino en las mujeres que se vacunan antes de los 30 años. Además, la OMS recomienda la vacunación hasta los 45 años.

 

Se recomienda evaluación ginecológica si:

  • No te has realizado controles en el último año.
  • Tienes más de 30 años y nunca te has hecho PCR para VPH.
  • Presentas resultados alterados en un PAP previo.
  • Quieres evaluar tu riesgo y prevenir.

 

Profesionales que participaron en esta nota

Dr. Rafael Jensen Escudero

Ginecología y Obstetricia - Ginecología Oncológica

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